19.07.2017

Desequilibrio de equidad de género en electrocardiología

La NOTICIA DEL DÍA de hoy se ocupará de comentar un Editorial publicado en el último número del Ann Noninvasive Electrocardiol que tiene entre otras destacadas firmas la de dos miembros del Comité Científico y Editorial de fiaiweb.com: Wojciech Zareba y Adrián Baranchuk*.

Traducimos su título como “Desequilibrio de equidad de género en electrocardiología: un llamado a la acción” que además del interés intrínseco que generan los conceptos que plantea, son al mismo tiempo un llamado al cambio en cada una de las instituciones y estamentos: ¿cómo encajan las ideas del Editorial que surgen de un análisis sobre dos sociedades Científicas (ISE e ISHNE) y sus respectivas publicaciones en nuestra propia actividad del FIAI?

¡Esto será motivo de un propio y próximo análisis!

Parten los editorialistas de trazar un marco conceptual señalando que el siglo XX marcó un tiempo de movimiento liberal hacia la equidad de género. Los aspectos fundamentales del cambio durante este tiempo incluyeron la equidad en los derechos legales, así como la igualdad de oportunidades para la educación y el mercado de trabajo.

Es incuestionable que hoy en día, la igualdad de género y la no discriminación constituyen una posición ampliamente aceptada tanto en los ámbitos nacionales como internacionales. Un movimiento hacia la equidad de género también se ha hecho eco en el campo de la medicina. En la actualidad, hay un número igual de hombres y mujeres que entran y se gradúan en las escuelas de medicina. A medida que más mujeres ingresan a la fuerza de trabajo médica, la igualdad de género se ha convertido en un área de gran atención. Crear una diversidad de género en la medicina es vital ya que permite el acceso de talentos de ambos sexos al campo de la academia y de la ciencia, lo que ayudará a generar la más alta calidad de los médicos, educadores e investigadores.

Aunque hay un mayor número de mujeres que ingresan en el campo de la medicina, las mujeres siguen siendo insuficientemente representadas en papeles de liderazgo, nombramientos superiores y también tienen menores tasas de productividad académica y existen muchos estudios que han identificado un desequilibrio en la publicación con respecto a los géneros. Esta observación repercute y se traduce en una reducción de la oportunidad de lograr nombramientos de liderazgo o graduaciones académicas superiores.

El Editorial del Annals subraya que el corolario de aquéllo es que a pesar del creciente número de mujeres en medicina, la cardiología sigue siendo una profesión dominada por los hombres que ocupa el puesto 33 de 41 especialidades según el porcentaje de mujeres en cada campo: más del 35% de los internistas son mujeres, en comparación con sólo el 13% de los cardiólogos.

Los estudios que evaluaron las actividades de trabajo y la compensación de los cardiólogos han indicado que las mujeres tenían más probabilidades de estar especializadas en áreas generales y no invasivas de la cardiología en comparación con los hombres (53,1% vs 28,2%) y también es materia de análisis que existe una diferencia sustancial en la compensación salarial de los cardiólogos por un trabajo similar entre géneros.

Los autores investigaron en qué medida estos conceptos eran aplicables a sus respectivas sociedades, la Sociedad Internacional de Electrocardiología (ISE) y en la Sociedad Internacional de Holter y Electrocardiología No Invasiva (ISHNE), y exploraron las cuestiones atinentes a la equidad de género en la electrocardiología, tal como se constata por la productividad académica y también por su participación societaria y por los roles de liderazgo ejercidos.

La productividad académica se midió por autoría (primero y autor principal) en el Journal of Electrocardiology (JECG) y los Anales de Electrocardiología No Invasiva (ANE) durante el año 2015.

Los datos sobre la pertenencia y participación en los respectivos boards societarios fueron tenidos en cuenta y se colectaron datos sobre la productividad de la investigación a partir de artículos originales, informes de casos, artículos de revisión y cartas al editor publicados en 2015 por la JECG y también por la ANE.

De esta manera este fue el primer estudio para examinar la igualdad de género en la electrocardiología. que utilizando datos provenientes de la productividad académica y el liderazgo ejercido en las sociedades científicas y la participación en los consejos como marcadores sustitutivos de la equidad de género, los resultados de este estudio sugieren que la electrocardiología es un campo dominado por hombres. La autoría tanto en JECG como en ANE siguió las mismas tendencias de predominio masculino, lo que está de acuerdo con investigaciones previas en el campo de la medicina académica

Aunque se han llevado a cabo muchos estudios que evalúan las diferencias de género en cardiología, existen datos limitados que evalúan la representación femenina en roles de liderazgo o cargos superiores. Así, se ha identificado que las mujeres son más propensas que los hombres a practicar en un centro académico (43% vs 34%, p ≤ 0,001); Sin embargo, poco se sabe acerca de los roles de las mujeres en dichos centros académicos (es decir, profesores y puestos jerárquicos). Es bien sabido que en general, las mujeres están subrepresentadas en roles de liderazgo académico en comparación con los hombres, y es posible que las cardiólogas sigan esta misma tendencia.

Señala el Editorial que estudios previos han evaluado los estilos de vida de los cardiólogos en términos de características de la práctica, compensación salarial y opciones de vida personal. Un estudio longitudinal realizado durante 20 años indicó que existen diferencias de género en las subespecialidades de la cardiología. Las mujeres son más propensas a practicar en áreas no invasivas de la cardiología (es decir, cardiología clínica general, ecocardiografía) en lugar de cardiología intervencionista, y estas tendencias se mantienen relativamente sin cambios comparadas con las dos décadas anteriores. Se demostró que hay una proporción significativamente mayor de electrocardiólogos varones (10% vs 6% p ≤ 0,01). Por otra parte se llevó a cabo una encuesta que sugirió que las cardiólogas con interés en las arritmias eran más propensas a practicar la electrofisiología clínica (42%) que la invasiva (33%) o el implante de dispositivos (25%).

Tambien se observó que las cardiólogas son menos propensas a casarse o tener hijos en comparación con sus homólogos masculinos (75% vs 89%, p ≤ .001; 72% vs 87%, p ≤ .001).

Otro estudio que es mencionado ilustró discrepancias sustanciales en los salarios basados ​​en el sexo entre los cardiólogos independientemente de las características personales, laborales y de la práctica.

Se han identificado muchas barreras para el adelanto de la mujer en la medicina académica. Algunas barreras son institucionales e incluyen, la disminución del espacio de los laboratorios otorgados y el apoyo a las subvenciones, la falta de oportunidades de tutoría y el trabajo en red.

Otra área donde pueden haber desequilibrios significativos entre los sexos en el área de electrocardiología, con menos del 6% de representación es el de la Presidencia de las sociedades internacionales, un bajo porcentaje de miembros femeninos en los board  tanto para el ISE como para el ISHNE y a que una proporción limitada de los autores senior y primeros autores son mujeres en las publicaciones de 2015 tanto para  el JECG como para el ANE.

El cierre de la brecha de género en la electrocardiología dependerá de los factores que impulsan la cuestión, para lo cual se requiere investigación adicional, señalan los editorialistas. Si existe un desequilibrio de género porque hay simplemente menos mujeres en la electrocardiología, entonces el esfuerzo debe concentrarse en el reclutamiento de mujeres que podría ayudar a resolver el asunto. Podría ser que el campo de la electrocardiología siga las mismas tendencias que otras áreas de la medicina, ya que se han identificado varios desafíos para las mujeres en la medicina académica.

Se han propuesto más horas de trabajo adaptables al criar a los niños y considerar períodos de tiempo más largos para el progreso en el rango académico. Además, la orientación efectiva de las mujeres, que aborda la disparidad en los salarios y la financiación de la investigación, son algunas otras sugerencias para avanzar hacia la equidad de género y la diversidad en medicina académica. La implementación de estas estrategias puede ser beneficiosa para cerrar la brecha de género en electrocardiología.

El Editorial es un llamamiento a la acción que resalta la importancia de la diversidad de género en la medicina académica y clínica. Este desequilibrio no puede ser subestimado ya que afecta el desarrollo de directrices, la práctica clínica y, en última instancia, el cuidado del paciente. Si no tenemos acceso a los más talentosos en cada género, será difícil producir el nivel más alto de clínicos, investigadores y líderes en el campo.

* Clarke Whalen, E., Xu, G., Cygankiewicz, I., Bacharova, L., Zareba, W., Steinberg, J. S., Tereshchenko, L. G. and Baranchuk, A. (2017), Gender equity imbalance in electrocardiology: A call to action. Ann Noninvasive Electrocardiol, 22: n/a, e12465. doi:10.1111/anec.12465

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