23.12.2017

¿Podemos condimentar nuestra cena de Navidad?

El Editor de la NOTICIA DEL DÍA de hoy se toma una licencia que espera sea acompañada por los lectores.

No será comentada una publicación que se haya destacado por sus hallazgos o por su importancia sino tal vez en las antípodas de este criterio selectivo, otra cuyo único mérito es ser alegórica a las Fiestas Navideñas que estamos atravesando, de autores holandeses que la publicaron nada menos que en el órgano oficial de la Sociedad Holandesa de Cardiología:

¿Podemos condimentar nuestra cena de Navidad? : Acabando con el mito del “síndrome del restaurante chino”.

Difícilmente nuestras mesas navideñas en nuestros países latinos se engalanen con el típico plato chino, pato laqueado a la pekinesa, o pato pekinés, tan común en los restaurantes chinos de los países occidentales; pareciera que por lo menos en Holanda no es esta la regla ya que la publicación de marras tiene al pato pequinés como objeto de estudio, más precisamente a uno de sus ingredientes principales fuera del pato, que es el glutamato monosódico (MSG por sus siglas en inglés).

El MSG es un potenciador del sabor frecuentemente utilizado en la cocina asiática y abundantemente presente en el famoso plato chino del pato pekínés.

El MSG es conocido por desencadenar la aparición del llamado “síndrome del restaurante chino” (CRS por sus siglas en inglés), un complejo de síntomas desagradables, que puede incluir enrojecimiento, sudoración y aparición de fibrilación auricular (FA).

Los autores se plantearon como objetivo determinar los efectos de MSG en la aparición de FA.

A tales efectos llevaron a cabo un estudio de brazo único autocontrolado con placebo en el Academic Medical Center en Amsterdam. Se incluyeron pacientes con FA paroxística que informaron un inicio constante de FA tras la ingesta de glutamato monosódico.

Durante tres admisiones, los participantes fueron administrados posteriormente: placebo, 1.5 g y 3 g de MSG.

Si se registró AF después de la dosis de 1,5 g de MSG, los pacientes recibieron otro placebo en lugar de 3 g de MSG. El resultado primario fue el inicio de la FA registrada mediante monitoreo Holter de 24 horas. Los resultados secundarios fueron cualquier otra arritmia y la aparición de CRS definido como dos o más síntomas de CRS después de la ingesta de MSG.

Seis hombres participaron en el estudio.

Tanto 1,5 g como 3 g de MSG no estuvieron relacionados con el CRS, arritmias o aparición de FA.

En conclusión el pato de Pekín se puede poner en el menú de Navidad sin arriesgar a los huéspedes a ser admitidos en el departamento de emergencia con nuevos episodios de FA.

Por lo tanto el Editor transmite tranquilidad, si los colegas lectores tenían pensado degustar un pato pekinés junto a sus familiares en la Mesa del 24.

Con los mejores deseos de Felicidad, esta columna se despide de sus lectores hasta el martes 26

* van den Berg NWE, Neefs J, Berger WR, Baalman SWE, Meulendijks E, Kawasaki M, Kemper EM, Piersma FR, Veldkamp MW, Wesselink R, Krul SPJ, de Groot JR. Can we spice up our Christmas dinner? : Busting the myth of the ‘Chinese restaurant syndrome’. Neth Heart J. 2017 Dec;25(12):664-668. doi: 10.1007/s12471-017-1053-5.

 

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