05.05.2017

Teléfonos celulares y aplicaciones para la salud en la población

El FIAI, con justicia y no falta de modestia se considera pionero en el uso de la mensajería instantánea y los teléfonos celulares para interrelacionar profesionales de la cardiología que pueden así a través de sus Grupos en Telegram discutir casos, incluyendo emergencias extremas en tiempo real, opinar cobre aspectos teóricos y bibliográficos y temas específicos de Hipertensión, Diabetes, Valvulopatías, Cardiología de la Mujer, Cardiopatías Congénitas, Cardiología del Deporte, Dispositivos, Rehabilitación Cardiovascular y recibir bibliografía en su dispositivo simultáneamente a su indexación en Medline.

Por fuera de dicha consideración y con los mencionados antecedentes, la NOTICIA DEL DÍA de hoy abordará una reciente publicación del J Med Internet Res* que se pregunta e intenta responder con datos obtenidos: ¿Quién usa las aplicaciones de salud de los teléfonos móviles y las aprovecha? 

Consideran que el uso de teléfonos móviles y la adopción de aplicaciones de software de estilo de vida saludable (“aplicaciones de salud”) están proliferando rápidamente y que existe poca información sobre los usuarios de las mismas en términos de sus características sociales demográficas y de salud, las intenciones de cambio que eventualmente tendrían dichos usuarios y las conductas reales de salud que los motivan.

Por tal motivo los autores se plantearon como objetivos  (1) describir las características sociodemográficas asociadas con el uso de aquellas aplicaciones destinadas genéricamente a “la salud” en una muestra actual que fuera representativa nacional de los Estados Unidos, (2) evaluar los predictores acerca de actitudes y conductas del uso de las mismas para promover la salud y (3) examinar la asociación entre el uso de estas aplicaciones y el grado de cumplimiento de las directrices recomendadas para la ingesta de frutas y hortalizas y actividad física.

Los datos sobre los usuarios de dispositivos móviles y las aplicaciones para la salud se analizaron a partir de la Encuesta Nacional de Tendencias de la Información de Salud 2015 (HINTS) del Instituto Nacional del Cáncer, que fue diseñada para proporcionar estimaciones representativas a nivel nacional de información sobre salud en los Estados Unidos y está disponible públicamente en Internet.

Se utilizaron modelos de regresión logística multivariada para evaluar los predictores sociodemográficos del uso de los dispositivos móviles y las aplicaciones de salud y examinar las asociaciones entre el uso de la aplicación utilizada, las intenciones de cambio de comportamiento y el cambio real del mismo en relación al consumo de frutas y verduras, la actividad física y la pérdida de peso.

Se encuestaron 3677  individuos de los cuáles, los mayores (45-64 años, odds ratio, OR 0.56, IC del 95% 0.47-68, 65+ años, OR 0.19, IC del 95% 0.14-0.24), varones (OR 0.80, 95% CI 0.66-0.94), que tuvieran una graduación (OR 2.83, IC del 95% 2.18-3.70) o menos de educación secundaria (OR 0.43, IC del 95% 0.24-0.72) se asociaron significativamente con una probabilidad reducida de adoptar estas aplicaciones de salud .

Del mismo modo, tanto la edad como la educación fueron variables significativas para predecir si una persona había adoptado un dispositivo móvil, especialmente si esa persona era un graduado universitario (OR 3.30).

Los individuos con aplicaciones tenían una probabilidad significativamente mayor de reportar intenciones de mejorar su ingesta de fruta (63.8% con aplicaciones vs 58.5% sin aplicaciones, P = .01) y consumo de vegetales (74.9% vs 64.3%, P <.01), la actividad física (83.0% Vs 65,4%, P <0,01), y lograr pérdida de peso (83,4% vs 71,8%, P <0,01). Las personas con aplicaciones también tenían más probabilidades de cumplir con las recomendaciones de actividad física en comparación con las que no tenían dispositivos o aplicaciones de salud (56,2% con aplicaciones vs 47,8% sin aplicaciones, p <0,01).

Por lo tanto concluyen que los usuarios principales de las aplicaciones de salud eran individuos más jóvenes, que tenían más educación, que reportaron una salud excelente y que tenían un ingreso más alto. Aunque las diferencias persisten para el género, la edad y el nivel educativo, muchos factores sociodemográficos individuales se están volviendo menos potentes para influir en el compromiso con los dispositivos móviles y el uso de aplicaciones de salud. Este uso se asoció con intenciones de cambiar la dieta y la actividad física y cumplir con las recomendaciones de actividad física.

* Carroll JK, Moorhead A, Bond R, LeBlanc WG, Petrella RJ, Fiscella K. Who Uses Mobile Phone Health Apps and Does Use Matter? A Secondary Data Analytics Approach. J Med Internet Res. 2017 Apr 19;19(4):e125. doi: 10.2196/jmir.5604.

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